Octavio Paz

MI CASA FUERON MIS PALABRAS, MI TUMBA EL AIRE

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       OCTAVIO PAZ
    pequeña antologia

Estoy atado al tiempo / Prendido prendado / estoy enamorado de este mundo… escribió Octavio Paz (1914-1998) en uno de sus poemas. Fue sobre todo, un poeta del tiempo y del amor. La naturaleza y los paisajes del mundo se le colaban entre líneas y también daba golpes con las palabras, como el ciego que da bastonazos contra la Tierra para robarle el conocimiento íntimo de las cosas. Ahí siguen sus versos en el aire: amar es perderse en el tiempo, ser espejo entre espejos.
(José Andrés Rojo, en El País 21-04-1998, p. 42)

Naranja

Pequeño sol
quieto sobre la mesa,
fijo mediodía.
Algo le falta:
Noche.

Alba

Sobre la arena
escritura de pájaros:
memorias del viento.

Estrellas y grillo

Es grande el cielo
y arriba siembran mundos.
Imperturbable,
prosigue en tanta noche
el grillo berbiquí.

No-visión

Hora nula, cisterna
donde mi pensamiento
a sí mismo se bebe.

Por un instante inmenso
he olvidado mi nombre.
Poco a poco desnazco,
Diáfano advenimiento.

Calma

Luna, reloj de arena:
la noche se vacía,
la hora se ilumina.

*

Carta a León Felipe (fragmento)

Irradiación de unas cuantas palabras
Es un aleteo
el mundo se aclara
sólo para volverse invisible
Aprender a ver oír decir
lo instantáneo
es nuestro oficio
¿Fijar vértigos?

*

Dónde sin quien

No hay
ni un alma entre los árboles
Y yo
no sé adónde me he ido

Prójimo lejano

Anoche un fresno
a punto de decirme
algo –callóse.

La exclamación

Quieto
no en la rama
en el aire
No en el aire
en el instante
el colibrí

*

Cierra los ojos y oye cantar la luz:
el mediodía anida en tu tímpano

Cierra los ojos y ábrelos:
no hay nadie ni siquiera tú mismo
Lo que no es piedra es luz.

Abre la mano
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,
puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
el reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias.

*

La hora es transparente:
vemos, si es invisible el pájaro,
el color de su canto.

*

Verde noticia

Nacida al borde de un ladrillo
en un rincón del patio,
brizna de yerba combatiente
contra el aire y la luz,
aire y luz ella misma.

*

Hermandad

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

*

Dónde sin quién

No hay
ni un alma entre los árboles
Y yo
no sé adónde me he ido.

*

veo oigo respiro
pido ser obediente a este día y esta noche